La fractura de Griezmann

No es la hinchada rojiblanca proclive a bajar el pulgar a sus futbolistas. El sábado, tras ser sustituido por Fernando Torres a poco más de diez minutos para el final, Antoine Griezmann rompió esa barrera, pese a los intentos de Simeone por evitarlo. Desde los tiempos del central Pablo Ibáñez, que comprometió su fichaje por el Real Madrid a un candidato a la presidencia del club blanco, no había brotado un abucheo tan generalizado. El asunto es grave. Los reproches fueron dedicados al pelotero más determinante y uno de los pilares básicos sobre los que la dirigencia pretendió suavizar el cambio de estadio y paliar los efectos de la sanción FIFA.

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